La ciudad que alberga diferentes festivales de música jazz, rock o televisión, es la ciudad con más zonas verdes consolidadas de Europa.
Antes de salir si no eres un aventurero seguro que te gustara buscar hoteles y encontrar uno que se adapte a tus necesidades.
Después de dejar todo en el hotel, callejear por su casco antiguo puede ser una buena opción para ir tomando contacto con la ciudad. En nuestro recorrido veremos (muy cerca del hotel) la plaza del Machete, el palacio de Villasuso o el palacio de Bendaña.
A la hora de cenar, para los que les guste disfrutar de un buen chuletón, el Asador Sagartoki es su sitio. Ganador de diversos premios por sus Pintxos, esconde un gran salón al final del bar. Además de probar el típico menú de sidrería (Tortilla de Bacalao, choricillos a la sidra y chuletón) también ofrecen en su carta; verduras a la plancha, revueltos o marisco. De segundo el mencionado chuletón es casi obligado, aunque hay que guardarle un hueco, porque si no comerse uno de 1.400gr entre dos personas puede resultar complicado, aunque merece la pena. Y de beber sidra al Txotx (cogiéndola la de barrica cada vez que se quiere beber).
Y si aun te puedes mover después de la cena puedes tomar algo por los bares del casco antiguo; si no el hotel se encuentra a escasos 5 minutos del restaurante.

Al salir de la catedral podemos dar un paseo hasta la Plaza España, en la que se encuentra la Casa Consistorial. Aquí es donde encontramos el punto de partida de la “nueva ciudad” fuera de la antigua ciudad medieval.
Si hace buen tiempo podemos sentarnos en una de las terrazas de la plaza a tomar algo antes de decidir dónde ir a comer.
Para darse un pequeño lujo el Restaurante Zaldiaran, nos viene de perlas. Está a unos 20 minutos del centro caminando. Su exquisito menú degustación es una opción ideal para no tener que pensar cuál de las delicias de la carta descartamos. Los ingredientes de cada plato no tienen nada que ver con el anterior, de modo que se pueden experimentar diferentes sabores y texturas. Además su personal es realmente amable.
Y si tienes suerte puede que tu visita coincida con alguno de los mercados que se organizan durante el año.